martes, 22 de octubre de 2013

LA PEQUEÑA LUCIÉRNAGA ....

      Aunque el día y el ánimo se tiñan de color gris,  debemos seguir avanzando y pensando en positivo. Hoy os recuerdo éste precioso  cuento Tailandés. Dedicado a todos aquellos que no estéis pasando por un buen momento y cuya moraleja no debemos olvidar .  Dice así:


Había una vez una comunidad de luciérnagas que habitaba el interior de un gigantesco lampati, uno de los árboles más majestuosos y antiguos de Tailandia. Cada noche, cuando todo se volvía oscuro y apenas se escuchaba el leve murmurar de un cercano río, todas las luciérnagas salían del árbol para mostrar al mundo sus maravillosos destellos. Jugaban a hacer figuras
con sus luces, bailando al son de una música inventada para crear un sinfín de centelleos luminosos más resplandeciente que cualquier espectáculo de fuegos artificiales.

Pero entre todas las luciérnagas del lampati había una muy pequeñita a la que no le gustaba salir a volar.

- No, hoy tampoco quiero salir a volar -decía todos los días la pequeña luciérnaga-. Id vosotros que yo estoy muy bien aquí en casita.

Tanto sus padres como sus abuelos, hermanos y amigos esperaban con ilusión la llegada del anochecer para salir de casa y brillar en la oscuridad. Se divertían tanto que no comprendían por qué la pequeña luciérnaga no les quería acompañar. Le insistían una y otra vez, pero no había manera de convencerla. La pequeña luciérnaga siempre se negaba.

-¡Que no quiero salir afuera! -repetía una y otra vez-. ¡Mira que sois pesados!
Toda la colonia de luciérnagas estaba muy preocupada por su pequeña compañera.
-Tenemos que hacer algo -se quejaba su madre-. No puede ser que siempre se quede sola en casa sin salir con nosotros.

-No te preocupes, mujer -la consolaba el padre-. Ya verás como cualquier día de estos sale a volar con nosotros.

Pero los días pasaban y pasaban y la pequeña luciérnaga seguía encerrada en su cuarto.

Una noche, cuando todas las luciérnagas habían salido a volar, la abuela de la pequeña se le acercó y le preguntó con mucha delicadeza:
-¿Qué es lo que ocurre, mi pequeña? ¿Por qué no quieres venir nunca con nosotros a brillar en la oscuridad?

-Es que no me gusta volar-, respondió la pequeña luciérnaga.
-Pero, ¿por qué no te gusta volar ni mostrar tu maravillosa luz? -insistió la abuela luciérnaga.

-Pues… -explicó al fin la pequeña luciérnaga-. Es que para qué voy a salir si nunca podré brillar tanto como la luna. La luna es grande, y muy brillante, y yo a su lado no soy nada. Soy tan diminuta que en comparación parezco una simple chispita. Por eso siempre me quedo en casa, porque nunca podré brillar tanto como la luna.

La abuela había escuchado con atención las razones de su nieta, y le contestó:
-¡Ay, mi niña! hay una cosa de la luna que debería saber y, visto lo visto, desconoces. Si al menos salieras de vez en cuando, lo habrías descubierto, pero como siempre te quedas en el árbol, pues no lo sabes.

-¿Qué es lo que he de saber y no sé? -preguntó con impaciencia la pequeña luciérnaga.
-Tienes que saber que la luna no tiene la misma luz todas las noches -le contestó la abuela-. La luna es tan variable que cada día es diferente. Hay días en los que es grande y majestuosa como una pelota, y brilla sin cesar en el cielo. Pero hay otros días en los que se esconde, su brillo desaparece y el mundo se queda completamente a oscuras.

-¿De veras hay noches en las que la luna no sale? -preguntó sorprendida la pequeña luciérnaga.

-Así es -le confirmó la abuela. La luna es muy cambiante. A veces crece y a veces se hace pequeñita. Hay noches en las que es grande y roja y otras en las que desaparece detrás de las nubes. En cambio tú, mi niña, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.

La pequeña luciérnaga estaba asombrada ante tal descubrimiento. Nunca se había imaginado que la luna pudiese cambiar y que brillase o se escondiese según los días.

Y a partir de aquel día, la pequeña luciérnaga decidió salir a volar y a bailar con su familia y sus amigos. Así fue como nuestra pequeña amiguita aprendió que cada uno tiene sus cualidades y por tanto, cada uno debe brillar con su propia luz.

lunes, 21 de octubre de 2013

La lista de Peter Pan...


   ¿Cuánto hace que Peter Pan te ha borrado de su lista ?
No, no lo permitas. No dejes que muera tu niño interior, que no se convierta en una vulgar quimera. 
No dejes que vuelva a pasar otro día y sus tristezas sin haber sacado a pasear tu niño interior y sus proezas. 
No te avergüences y muestra de nuevo aquellas ilusiones muertas que un día olvidaste en el cajón de las promesas. 
¿ Es que ya no te acuerdas de cuando volabas en los sueños siendo tan solo una silueta ? 
No dejes que mueran todas aquellas ilusiones que la luna guarda en su maleta. 
No dejes de mirar las estrellas que aún vuelan los sueños en el brillo de los cometas. 
Vuelve a saltar y a mirar con ilusión, que la vida son dos días y un café y aún tenemos tiempo para volver a creer en el niño que somos y no quiere crecer. 
Recuerda siempre que un columpio te espera para llevarte a donde quieras...









jueves, 17 de octubre de 2013

Complicaciones...

     A veces nos complicamos la vida nosotros mismos. Unas por hablar demasiado y otras... por no soltar ni una palabra. Y cuando vemos el final, siempre pensamos : - Pues al final no ha sido tán difícil. Pero, mientras estábamos en el camino, no veíamos ese final.  Y siempre hay un amigo optimista que lo ve todo de color de rosa, luego está el pesimista que lo vé todo muy negro y luego estamos nosotros, que a veces no sabemos para dónde tirar. Pero, como la experiencia es un grado y de los fracasos aprendemos y siempre estamos dispuestos a aprender, mejor tomarnos las cosas con calma aunque no sepamos muy bien cómo mantener " la calma". 
Y la de veces que hemos dicho " No me vuelve a pasar otra vez" y nos pasa, y tropezamos una y otra vez en la misma piedra. Hasta que un día la piedra desaparece y nos aparece una sonrisilla tonta en el rostro. Pero nada mejor que una buena complicación para poner a prueba nuestra astucia y templanza. Y si no eres de complicarte, ya habrá alguien que te complique !! 

martes, 1 de octubre de 2013

De pequeños retales...

   
Estamos hechos de relatos, de pequeños momentos y grandes decepciones. Estamos compuestos de historias, las vividas y las soñadas. Somos todas esas canciones , bailes  y juegos y todos esos recuerdos. Estamos hechos de personas, de las que están y de las que se fueron. Estamos hechos de sentimientos, los que damos y los que guardamos. Somos a veces sufrimiento, de lo que vivimos e inventamos . Somos un mapa guardando un tesoro. Estamos hechos de retales de sentimientos que poco a poco hilbanamos para seguir viviendo. Estamos hechos de tropiezos, curas de espanto, de noches en vela y de grandes secretos. Estamos hechos de aromas, de lugares y encuentros...

jueves, 19 de septiembre de 2013

Tres deseos !!!

A veces nos aferramos demasiado a las cosas pensando que así hallaremos la felicidad, y no nos damos cuenta, que lo material es sólo éso , " algo material " y que el tiempo que se nos va, no se puede recuperar .  Por ello, os relato los tres últimos deseos de un gran personaje " Alejandro Magno, El grande " , de quién debiéramos aprender !! 



Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
1 – Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
2 – Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y…
3 – Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.
Alejandro le explicó:
1 – Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2 – Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
3 – Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.
Al morir nada material te llevas, aunque creo que las buenas acciones son una especie de cheques de viajero.
“EL TIEMPO” es el tesoro más valioso que tenemos porque ES limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo.. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo.
Eclesiastés 3:1-2
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora:
Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado…


martes, 10 de septiembre de 2013

Septiembre... mes de rutinas...


   Ya llegó Septiembre y con él las rutinas, la vuelta al trabajo, la vuelta al cole.... Mis días de colegio quedan muy atrás, pero siempre los tengo presente cuando veo esos niños serios, malhumorados y llorones que desfilan camino del colegio. Lo recuerdo porque mi estancia no fue tan feliz como hubiera querido. Sé leer y escribir de puro milagro. Quizá por eso tenga un enorme respeto y admiración por las personas que se dedican a la enseñanza, porque, sin ellos yo sería hoy día una analfabeta. La primera vez que pisé el colegio tenía 4 años. Mi cole estaba y está a 2 minutos de mi casa. Mi madre me acompañaba todas las mañanas y todos los días me recogía antes de tiempo. Tuve un problema que aún hoy no está catalogado y que de momento no voy a comentar. Sólo os diré que sé leer y escribir gracias a la constancia de una profesora que rogó a mi madre que no me sacara del colegio. Nunca lloré , ni tampoco me negué a ir al colegio, pero, lo pasaba tan mal que mi madre pensó en no llevarme más , porque, ella sufría casi tanto como yo . Por suerte, una profesora me cuidó casi como si fuera su hija, de hecho, creo que nadie conoció mejor que yo la sala de profesores. Me pasé meses y meses en las rodillas de aquella profesora. De no haber recibido aquel cariño, mi madre me hubiera sacado del colegio y hoy no estaría escribiendo éstas palabras. En mi época, los profesores tenían voz y voto, quizás a veces demasiado, pero, se les respetaba . El respeto era mutuo tanto por parte de los alumnos como por parte de los padres. Y lo recalco bien, porque creo que hoy en día, ése respeto se ha deteriorado mucho y los profesores ya no gozan del mismo respeto de antes. He tenido la oportunidad de poder visitar de nuevo el colegio y no he podido evitar que aquellos recuerdos y aquellas sensaciones me atraparan de nuevo. Puedo decir que lo superé, con tiempo, con esfuerzo y sobre todo con mucho cariño y paciencia. A pesar de todo, aprendí a leer y escribir, participé en todas las obras de teatro y payasadas que me era posible. Mis profesores aún se acuerdan de mí y me consta que lo hacen con cariño  y mis amigos del cole aún los conservo. Saqué muy buenas notas y nunca repetí. Pero debo y deberé todo lo que sé, a aquella profesora que apostó por mí. Si cuento ésto, es para que a alguien le sirva de referencia, para que no tiréis la toalla si alguno tenéis cerca a un niño o niña en la misma situación. He conocido a muy pocas personas que pasaran mi misma experiencia, pero, sin duda las habrá. Por ello, desde este rinconcito quiero agradecer a todas esas personas que se arman de paciencia y que con su cariño sacan adelante a las nuevas generaciones. A veces, no se les valora lo suficiente , aunque, no debemos olvidar que la educación se complementa entre el colegio y la familia. No lo olvidemos por favor !! Quién me iba a decir a mí que con los años me dedicaría a la escritura. Si miro años atrás, hubiera parecido imposible. Pero, la vida que es así de caprichosa , me ha llevado por ese camino. Y aprender a leer, es lo mejor que me pudo pasar !!! Por ello, creo firmemente que cualquier obstáculo se puede superar y si contamos con la ayuda de alguien, mejor que mejor !!! 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Arcaicos



Hoy, mientras actualizaba mi GPS, que ya no utilizo tanto, me acordé de aquellos tiempos en los que se iba a todos lados sin ningún tipo de aparato que te obligara a girar a un lado u otro, simplemente parabas y preguntabas si no sabías llegar y siempre llegabas a ese destino gracias a la amabilidad de alguien que no tenía miedo a responder a tu pregunta. Tampoco existían los cinturones de seguridad y en un coche viajaban todos los que cabían. Yo recuerdo grandes viajes con mis primas, mis padres y mi hermano. Todos los niños íbamos en los asientos de atrás y mi hermano que era el más pequeño de todos, siempre le tocaba ir encima de alguna de nosotras. Y aún hoy comentamos lo bien que nos lo pasábamos en aquellos viajes. Que es cierto que hemos ganado en seguridad, pero, los viajes en familia ya no son como antes, han perdido parte de su magia. Ahora necesitamos casi 4 coches para poder ir todos juntos a un mismo lugar. Los veranos duraban mucho más que los de ahora y tampoco existían los móviles y nunca ví a nadie estresado ni morir de ansiedad. Me acordé también de aquellas tardes de merienda en la que los niños jugábamos todos juntos y cambiábamos caramelos, chocolates, bocadillos y estampitas. Ahora los niños no pueden intercambiar nada de eso porque se contagian los gérmenes, pero, yo intercambié caramelos y aún sigo viva. Con mis primas me he peleado muchas veces, por grandísimas tonterías, pero al rato se nos olvidaba y volvíamos a jugar. Y ahora no las cambiaría por nada del mundo. Y de adolescente... quién no se ha comprado alguna vez la " Super Pop", ahora ya no existe, pero cuando existía nos regalaba grandes tardes de tertulias entre amigas que suspirábamos por el artista de moda.  Y las cintas, aquellas que grababas de la radio porque no sabíamos que existía eso de " La Sgae ", simplemente ponías la cinta y grababas tus canciones favoritas y las escuchabas una y otra vez y para rebovinarlas echabas mano de un boli. Tantas cosas guardo en la memoria como kilómetros guarda mi GPS y a pesar  de que hoy puede parecer " Arcaico", yo aún hoy me montaría en aquel viejo coche sin gps, apretujada por el poco espacio que nos robábamos unas a otras , pasándonos a mi hermano de unas rodillas a otras y escuchando alguna vieja cinta mientras mi padre se encargaba de llevarnos a algún lugar....