martes, 10 de septiembre de 2013

Septiembre... mes de rutinas...


   Ya llegó Septiembre y con él las rutinas, la vuelta al trabajo, la vuelta al cole.... Mis días de colegio quedan muy atrás, pero siempre los tengo presente cuando veo esos niños serios, malhumorados y llorones que desfilan camino del colegio. Lo recuerdo porque mi estancia no fue tan feliz como hubiera querido. Sé leer y escribir de puro milagro. Quizá por eso tenga un enorme respeto y admiración por las personas que se dedican a la enseñanza, porque, sin ellos yo sería hoy día una analfabeta. La primera vez que pisé el colegio tenía 4 años. Mi cole estaba y está a 2 minutos de mi casa. Mi madre me acompañaba todas las mañanas y todos los días me recogía antes de tiempo. Tuve un problema que aún hoy no está catalogado y que de momento no voy a comentar. Sólo os diré que sé leer y escribir gracias a la constancia de una profesora que rogó a mi madre que no me sacara del colegio. Nunca lloré , ni tampoco me negué a ir al colegio, pero, lo pasaba tan mal que mi madre pensó en no llevarme más , porque, ella sufría casi tanto como yo . Por suerte, una profesora me cuidó casi como si fuera su hija, de hecho, creo que nadie conoció mejor que yo la sala de profesores. Me pasé meses y meses en las rodillas de aquella profesora. De no haber recibido aquel cariño, mi madre me hubiera sacado del colegio y hoy no estaría escribiendo éstas palabras. En mi época, los profesores tenían voz y voto, quizás a veces demasiado, pero, se les respetaba . El respeto era mutuo tanto por parte de los alumnos como por parte de los padres. Y lo recalco bien, porque creo que hoy en día, ése respeto se ha deteriorado mucho y los profesores ya no gozan del mismo respeto de antes. He tenido la oportunidad de poder visitar de nuevo el colegio y no he podido evitar que aquellos recuerdos y aquellas sensaciones me atraparan de nuevo. Puedo decir que lo superé, con tiempo, con esfuerzo y sobre todo con mucho cariño y paciencia. A pesar de todo, aprendí a leer y escribir, participé en todas las obras de teatro y payasadas que me era posible. Mis profesores aún se acuerdan de mí y me consta que lo hacen con cariño  y mis amigos del cole aún los conservo. Saqué muy buenas notas y nunca repetí. Pero debo y deberé todo lo que sé, a aquella profesora que apostó por mí. Si cuento ésto, es para que a alguien le sirva de referencia, para que no tiréis la toalla si alguno tenéis cerca a un niño o niña en la misma situación. He conocido a muy pocas personas que pasaran mi misma experiencia, pero, sin duda las habrá. Por ello, desde este rinconcito quiero agradecer a todas esas personas que se arman de paciencia y que con su cariño sacan adelante a las nuevas generaciones. A veces, no se les valora lo suficiente , aunque, no debemos olvidar que la educación se complementa entre el colegio y la familia. No lo olvidemos por favor !! Quién me iba a decir a mí que con los años me dedicaría a la escritura. Si miro años atrás, hubiera parecido imposible. Pero, la vida que es así de caprichosa , me ha llevado por ese camino. Y aprender a leer, es lo mejor que me pudo pasar !!! Por ello, creo firmemente que cualquier obstáculo se puede superar y si contamos con la ayuda de alguien, mejor que mejor !!!