miércoles, 2 de enero de 2013

La estrella de Oriente....


Se acerca el dia de Reyes, este año como en los últimos, acosado por la crisis. Acusando la popularidad de Papa Noel, otro invento americano que poco a poco se cuela en nuestras costumbres. Tengo que confesar que yo soy de los Reyes Magos, y que no me gusta nada, nada, ese invento americano. Lo respeto pero no lo comparto. Así que me quedo con lo de siempre, con lo que me inculcaron de pequeña. Con esa ilusión al acostarme temprano para encontrar por la mañana unos regalos agolpados en el comedor. Con esa ilusión al abrirlos . Aún recuerdo esas tardes en la que escribía la carta a los Reyes Magos, cuidando con esmero las palabras para que los Reyes se portaran bien y años más tarde, redactándosela a mi hermano. Espero que no se pierdan esas costumbres, porque son unos momentos mágicos que luego quedan para siempre en la memoria. Ahora que lo vivo desde otro punto de vista por aquello de la edad…. Lo vivo ilusionada al entregar los regalos a los más pequeños de la familia. Esas caritas al recibir esos regalos, la impaciencia al abrirlos, la risilla nerviosa al descubrir el regalo, esos momentos… no tienen precio. Quizás, como todo, se haya convertido en algo muy material, pero creo que aún queda un poco de niño en todos nosotros y aunque ya los regalos nos hagan menos ilusión que a un niño, un regalo siempre es un regalo. Así que a ver qué tal se portan este año….
Comparto con vosotros unas curiosidades que he encontrado por ahí…

Los tres Reyes que llegaron a darle la bienvenida a Jesús, el Salvador, eran tres sacerdotes persas de los más sabios.
Representaban a las razas básicas en aquel entonces: uno era rubio, el otro moreno semita y el tercero negro. Llevaban como ofrendas: el oro que simbolizaba la majestad, la mirra y el incienso, que eran resinas consideradas como bálsamo. representaban regalos de honor y amor hacia el recién nacido.
La estrella de Belén los guió hasta el lugar en que nació Jesucristo.

La Fiesta de Reyes se celebra el 6 de enero, se denomina Epifanía, y significa la manifestación de la divinidad de Cristo a los gentiles, es decir, a todos los pueblos de la antigüedad que siguieron al cristianismo.

Los restos de los Reyes Magos estuvieron durante trescientos años en Constantinopla, en lo que antes era Bizancio y ahora Estambul, en Turquía. Luego fueron trasladados a Milán hasta 1162, en que el emperador Barbarroja saqueó Milán y entregó los restos de los Reyes Magos al arzobispo Reinaldo de Dassel, quien decidió que dichos restos fueran trasladados a Colonia, Alemania.
Los restos de los tres Reyes Magos descansan en un cofre de oro y plata que pesa unos 350 kg, y se halla en una capilla que hizo construir a tal efecto el emperador Carlomagno en Colonia, Alemania.

Cuentan ciertas historias que entre los años 675 y 735, un monje, llamado San Beda, el Venerable, mencionó por primera vez los nombres de los tres Reyes Magos y dio la descripción de ellos.
San Beda fue un monje benedictino e historiador inglés que vivió entre 673 y 735.

Hace dos milenios, se llamaba Reyes Magos a los filósofos y los consejeros reales, estudiosos de la astronomía y la astrología.
No se sabía con certeza cuántos eran los Reyes Magos, hasta que el Papa San León, en el Siglo V, estableció que eran tres.

La costumbre de poner los zapatos la víspera de la noche de Reyes se inició en Holanda.
En algunos países, los niños colocan medias en lugar de zapatos.

Baltasar era de piel oscura y con barba, probablemente de origen árabe. Le regaló a Jesús mirra, que es un perfume oriental usado en las sepulturas, y que según algunas creencias, podría ser una predicción de la muerte de Jesús.
Melchor era más anciano y tenía cabellos canosos y barba blanca. Obsequió el oro a Jesús. Este oro predecía el reconocimiento de Jesús como Rey.
El más joven de los Reyes Magos era Gaspar, tenía tez cobriza. Portó una ofrenda de incienso a Jesús en Belén. El incienso que aromatiza las iglesias proviene de Arabia y Abisinia. Le dan a este presente el símbolo de reconocer en Jesús a un sacerdote.
Eran transportados por camellos, porque atravesaban el desierto, y se usaba este animal para carga y para transportarse, debido a su resistencia a las zonas con falta de agua.

En la Biblia se profetizaba, en el Salmo 72 del Antiguo Testamento, que unos reyes provenientes de Tharsis y de Saba (de Arabia del Sur) serían los primeros en reverenciar al enviado del Señor.