domingo, 1 de marzo de 2015

El extraño de nuestras vidas....


    Había una vez una niña que vivía en un mundo en blanco y negro, creyendo además que era invisible. A su paso dejaba un rastro de color que iluminaba con su sonrisa, pero ella no lo sabía. Al pasar por un lugar, su presencia siempre era notable, pero nunca nadie le dijo nada; tan solo la miraban asombrados y perplejos ante semejante espectáculo de vida y color. Por más negro que ella viera su mundo, nunca perdía su sonrisa. Hasta que un día, decidió echarle valor  para averiguar si de verdad era invisible. Así que, a la primera persona que pasó por su lado le preguntó : - Hola, ¿ me ves ? - Fueron las únicas palabras que se atrevieron a salir de su boca. - El extraño le contestó - Claro pequeña, tu sonrisa es inconfundible. - La pequeña sonrió timidamente. Entonces, aquel extraño sacó un pequeño objeto de su bolsillo y se lo regaló a la pequeña. - La pequeña no sabía muy bien qué era aquello, extrañada lo cogió entre sus manitas y lo observó durante un largo rato. El extraño, antes de marcharse le dijo unas palabras que la niña nunca olvidaría.- Es un espejo, para que puedas ver lo que los demás ven en tí y  para que te mires cuantas veces necesites y  que nunca olvides que sin esa sonrisa el mundo sería un lugar muy aburrido. No es tan malo ser única y diferente si es así como te sientes. 

Aquel extraño pareció adivinar cómo se sentía tan solo mirándola a los ojos. Fue la verdad más sincera que nunca nadie antes se había atrevido a decirle.
Fue entonces cuando la niña comprendió que tal vez aquel extraño tenía razón y que a veces debemos mirarnos un poquito al espejo para recordar lo que a veces olvidamos, para recordar quiénes somos. Pues los extraños, sin saberlo, nos hacen regalos de esos que nunca olvidamos. 

Y en esta vida, una vez serás la niña y otras el extraño que regales la esperanza a alguien. Porque la vida nos pone a veces en el lugar de los demás, para que podamos entender mejor qué hemos  venido a hacer aquí....