domingo, 15 de marzo de 2015

Las huellas del camino....

    


     
Hay huellas indelebles que permanecen por siempre en nuestro camino. Personas que aparecieron en un momento puntual para mostrarnos algo que debía ser descubierto, unas en forma de risa, otras en forma de llanto. Otras, se perdieron en algún recoveco de nuestra memoria y viven alojados en el cajón oscuro del olvido.
Unas huellas llegaron como un viento fresco de primavera, durando poco más que un verano. Y aquellas que perduraron, aguantaron los fríos inviernos. Algunas huellas tienen nombre propio, otras en cambio, llegaron de la mano de un extraño que aunque fugaz fue su estancia, perenne fue su enseñanza.
 Cuando le pidas algo a la vida, pide más vida y tiempo para perderte, para poder apreciar las huellas que el tiempo no te dejó acariciar.
Y de vez en cuando, tómate un tiempo para apreciar las huellas que caminan contigo, que te han hecho mejor persona, que te abrieron los ojos, aquellas que te mostraron el camino que desconocías hacia un destino lleno de color. De vez en cuando, mira hacia atrás y recuerda que eres lo que eres porque esas huellas se cruzaron en tu camino. Yo tengo algunas que me acompañan como tatuajes impregnados en mi piel. Pero mis huellas, son distintas a las tuyas porque aunque vaguemos por el mismo camino, nuestra meta es diferente. Exprime tus huellas, sin olvidar quién eres, por dónde caminas y acaricia cada instante que la vida te ofrezca... Al fin y al cabo, nada nos llevaremos cuando llegue nuestra hora, tan solo quedaran las huellas del ahora...