jueves, 2 de julio de 2015

El último adiós...

    
     Hay palabras que no deberían pronunciarse nunca por el dolor que provocan, una de ellas es la palabra "adiós". Siempre sabes por el tono si ese adiós es para siempre o tan solo un hasta luego.
Duele tanto a quien la dice como a quien la escucha.
Qué palabra tan fea...Aunque a veces es necesario pronunciarla para avanzar y  crecer en  tu camino y soltar todo el lastre que te arrastra al abismo. Si... es difícil, lo se, pero es mejor un adiós para siempre que un hasta luego doloroso. 

A veces decimos adiós tan solo con las manos, porque con la boca pedimos un hasta luego, con los ojos un quédate y con el corazón un te quiero....


Es una palabra que tiene tantos significados como tonos.
Y no duele tanto ese adiós como los recuerdos que te dejan marcados de por vida. 
Pero sobre todo recuerda, que detrás de ese adiós, viene un precioso "Hola".
Así que no te aferres, dí adiós de vez en cuando y renova tus energías, tus alegrías, tus cargas, tus propósitos... porque tal vez ese adiós te cambie la vida a mejor. 
Que ya lo dice el amigo Sabina" Que este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás..." 
Hoy no ando muy inspirada, pues tuve que pronunciar un adiós... pero eso lo dejaremos para otro día.

ESTE POST ES TAN SOLO UN HASTA LUEGO, UN HASTA DESPUÉS DEL VERANO. 

Que lo disfrutéis todo lo que podaís y no desaprovechéis ni un solo instante. 

Seguiré por las redes, que  nos vemos en Septiembre. ¡Y que no os falten los besos sonoros y abrazos rompecostillas ! 




jueves, 4 de junio de 2015

Soledad compartida...

    Hay mucha gente sola en este mundo, unos porque creen que la felicidad está en las cosas, otros porque no se atreven a vivir lo que sienten, otros porque se creen que son el ombligo del mundo y otros porque no encuentran con quien compartir esa soledad que les ha sido impuesta.

He oído muchas veces que antes la gente no se separaba porque preferían arreglar las cosas, ahora ya no se arregla nada, directamente se tiran los sentimientos a la basura y se comienza de nuevo. Y sinceramente... no se qué es peor.

No para todo el mundo la palabra felicidad tiene el mismo significado, porque cada uno es feliz de diferentes maneras. De lo que si estoy totalmente convencida, es que la felicidad son pequeños instantes, nada que ver con lo material.

Nos pasamos la vida pensando en el futuro, mientras se nos escapa el presente. Y cuando volvemos la vista atrás, ya forma parte de un pasado que a penas hemos disfrutado. 

Y volviendo a la soledad.... Creo que nadie escoge a  la soledad, cada persona está sola por motivos distintos y aquel que dice que prefiere estar sol@, es porque dentro alberga un sentimiento que en su día no fue correspondido y ese miedo le impide volver a sentir - Y ese miedo es el peor de todos. Porque una vez fue mal, no significa que todas las veces sean igual. 

Nunca elijas la soledad como una opción, nunca elijas la soledad por cobardía. 

La soledad solo sirve para curar las heridas, nada comparado al abrigo de un abrazo. Y no pienses que tienes todo el tiempo del mundo, porque el tiempo es relativo y corre a contrarreloj. El tiempo se acaba y cuando despiertes de esa burbuja, tu oportunidad se habrá agarrado a otras manos. 

Que no se consuma tu primavera entre suspiros y noches en vela, que la soledad no es buena consejera...

Lo único cierto es que ponemos muchos peros a la vida y aún nos quedan muchos porqués sin contestar....

domingo, 31 de mayo de 2015

Corazón joyero....

     Mi corazón es como un joyero que contiene piezas de un valor incalculable. Algunas no sé cuándo llegaron, solo se que estuvieron ahí siempre. Porque es muy poco lo que se necesita para ser realmente feliz. A veces un libro, a veces un buen vino y sobre todo... una buena compañía. Como esos amigos que nos acompañan en todas las situaciones donde sobra lo material.
Unas pipas, un banquito... y poco más...
Yo hice amigos en el camino, que no se si encontré o me encontraron, si los busqué o me los regalaron. Esos a los que no hace falta llamarlos porque intuyen que algo ocurre.Otros vinieron y se fueron, y me dejaron siempre algo bueno que no entendí en el momento. Y aunque ya no estén en mi camino, siempre me acuerdo de ellos.
¡ Es tan bonito mirarte y reírte sin decir nada !, que solo aquellos que comparten esa complicidad pueden entender de qué les hablo.
Que no pido tener muchos amigos , tan solo los mejores.
Que no creo en la amistad perfecta, pero sí en la verdadera.
Que soy tan imperfecta que ellos hacen que mis manías sean algo normal. 
Que mientras no me falten los amigos, mi vida siempre tendrá un valor.
Que no hay nada más bonito, que la complicidad de un amigo.
Si sabes de qué te hablo... afortunado tu, porque amigo no se le llama a cualquiera. 


viernes, 8 de mayo de 2015

Así nos va....

   Así nos va... con el corazón hecho pedazos intentando reconstruirlo entre pedacitos que forman un mapa perdido de sentimientos incomprendidos. Quizás yo tenga uno de esos corazones que se quiebran cuando siente, quizás por eso duele pero...
Ya tuve un amor de verano y mil noches de invierno.
Un día sin sol y cien noches sin estrellas.
Que yo ya soplé las velas y mi deseo no se cumplió,
que también tuve que disimular cuando mi corazón se quebró.
Que yo ya tuve una canción que me recordaba a alguien y aún guardo esa carta que un día me enviaste. 
Que ya no espero nada, pero deseo que algo pase.
Que los días se hacen largos y en las noches me desborda el coraje.
Que si quieres encontrarme sabes de sobra dónde buscarme.
Que ya no creo en las excusas, que se muy bien lo que quiero y no me vale cualquier cosa.
Que tengo el valor suficiente para recorrer el camino que a ti tanto te asusta.
Que yo no quiero nada a medias, que no soy una absurda princesa.
Que afronto la realidad aunque no sepa lo que me espera.
Que así es la vida y está llena de sopresas.
No te quedes con las ganas que por muchos planes que tengas un buen día... tu mundo se acaba.
Que si te da miedo sentir, prueba la rutina... es una droga mortal.
Que si quieres te muestro el camino y mil razones para volar.
Que no me gustan los "pero" ni tampoco los " por qué" .
Que yo también me guardé un "te quiero" por no encontrar nunca el momento de pronunciarlo.
Que yo también perdoné y lo que sentí fue demostrado.
Que no quiero amores a medias
Que lo tengo muy claro,
que querer como yo quiero... no resulta tan caro...

domingo, 5 de abril de 2015

Alas rotas...



     Tiempo... eso era todo lo que tenía y la garantía de una vida feliz. Pero ni el tiempo es eterno, ni las garantías existen....
De esas veces que no sabes si reír o callar...
De cuando necesitas aplicarte todos esos consejos que das...
De cuando no sabes si tomar cartas en el asunto o quedarte a verlas venir...
De cuando quieres que tus demonios hagan las paces con tus angelitos...
De cuando quieres estallar y te tienes que controlar...
De ese Máster que tengo en distancias y silencios en una vida que se escapa...
De esa necesidad de hablarte aunque no hablemos el mismo idioma...
Porque lo que no te digo, se queda dentro de mí.
Y es que a veces no se si voy o vengo,
porque me descubro en silencio pensándote y te me escapas en una sonrisa con la mirada perdida...
Y es que a veces no se si odiarte o quererte, porque mis pensamientos se alteran al verte...
Y es que hay amores que duran toda una vida y otros tan solo un segundo, pero lo suficiente para derrumbar tus creencias y tirarlas al suelo,
porque el poder de una mirada marca tanto el espacio
que se adentra allí donde las palabras no llegan ...  
Y mientras tanto... en ese debate interno que mantienes contigo mismo... la vida pasa.... 
Restauré mis alas, me costó arrancar .. Y ahora dime ¿ Estás listo para volar ?
Y ahora dime, si preparo mis demonios... porque este infierno se queda pequeño...

domingo, 22 de marzo de 2015

Una vida sin estacas....

“Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad…
condicionados por el recuerdo de «no puedo»…
Tu única manera de saber, es intentar de nuevo

poniendo en el intento todo tu corazón…”
Jorge Bucay

     Cuántas veces hemos oído "ésto no se puede hacer" y cuántas veces hemos dicho "no puedo" sin ni siquiera  intentarlo. Desde hace años aplico a mi vida el "yo puedo, yo quiero, yo debo" , y hoy me acordé de este cuento tan famoso de Jorge Bucay, titulado " El elefante encadenado", en el cual explica con total claridad el porqué actuamos de una determinada manera y cómo podemos cambiarlo.
De este elefante debemos recordar que todos llevamos inconscientemente cadenas de límites de distintos orígenes, las cuales nos limitan porque nos hemos acostumbrado a ellas, sin dar la posibilidad a mejorarlo porque nuestra confianza quebró en un momento determinado.
 
Te recomiendo que te tomes un pequeño paréntesis para reflexionar con esta historia de la cual tenemos mucho que aprender.

"El elefante encadenado" 

De pequeño me gustaba el circo. Me encantaban los espectáculos con animales y el animal que más me gustaba era el elefante. Me impresionaban sus enormes dimensiones y su fuerza descomunal. Después de la función, al salir de la carpa, me quedaba extrañado al ver el animal atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que le aprisionaba una de las patas. La cadena era gruesa, pero la estaca era un ridículo trozo de madera clavado a pocos centímetros de profundidad. Era evidente que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo también podía tirar de aquel minúsculo tronco y huir.
—¿Por qué no la arranca y se escapa? —pregunté a mis padres.
Me contestaron que era porque estaba amaestrado. La respuesta, sin embargo, no me satisfizo. «Si estaba amaestrado, ¿por qué lo tenían atado?». Pregunté a parientes y maestros y pasó mucho tiempo, mucho, hasta que alguien que resultó ser un sabio me dio una respuesta convincente: «El elefante del circo no se escapa porque está atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño ».
Entonces me imaginé el elefante recién nacido y atado a una estaca. Seguro que el animal tiró y tiró tratando de liberarse. Debía terminar el día agotado porque aquella estaca era más fuerte que él. Al día siguiente debía volver a probar con el mismo resultado y al tercer día igual. Y así hasta que un día terrible para el resto de su vida, el elefante aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Desde entonces, el elefante tenía grabado el recuerdo de su impotencia. Y lo que es peor, nunca más volvió a cuestionarse ese recuerdo y nunca más volvió a poner a prueba su fuerza.
A menudo a las personas nos pasa lo mismo. Vivimos encadenados a estacas que nos quitan libertad. Pensamos que «no podemos» hacer tal cosa o tal otra sencillamente porque un día, hace mucho tiempo, lo intentamos y no lo conseguimos. Entonces nos grabamos en la memoria este mensaje: «no puedo y no podré nunca». Esta creencia autoimpuesta nos ha limitado desde entonces y no la hemos cuestionado más. Seguramente ahora somos más fuertes y estamos más preparados, pero aquel recuerdo nos frena a la hora de intentar liberarnos.

Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de esa estaca 

Cuando a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas , miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré...

Jorge Bucay. 

domingo, 15 de marzo de 2015

Las huellas del camino....

    


     
Hay huellas indelebles que permanecen por siempre en nuestro camino. Personas que aparecieron en un momento puntual para mostrarnos algo que debía ser descubierto, unas en forma de risa, otras en forma de llanto. Otras, se perdieron en algún recoveco de nuestra memoria y viven alojados en el cajón oscuro del olvido.
Unas huellas llegaron como un viento fresco de primavera, durando poco más que un verano. Y aquellas que perduraron, aguantaron los fríos inviernos. Algunas huellas tienen nombre propio, otras en cambio, llegaron de la mano de un extraño que aunque fugaz fue su estancia, perenne fue su enseñanza.
 Cuando le pidas algo a la vida, pide más vida y tiempo para perderte, para poder apreciar las huellas que el tiempo no te dejó acariciar.
Y de vez en cuando, tómate un tiempo para apreciar las huellas que caminan contigo, que te han hecho mejor persona, que te abrieron los ojos, aquellas que te mostraron el camino que desconocías hacia un destino lleno de color. De vez en cuando, mira hacia atrás y recuerda que eres lo que eres porque esas huellas se cruzaron en tu camino. Yo tengo algunas que me acompañan como tatuajes impregnados en mi piel. Pero mis huellas, son distintas a las tuyas porque aunque vaguemos por el mismo camino, nuestra meta es diferente. Exprime tus huellas, sin olvidar quién eres, por dónde caminas y acaricia cada instante que la vida te ofrezca... Al fin y al cabo, nada nos llevaremos cuando llegue nuestra hora, tan solo quedaran las huellas del ahora...