jueves, 19 de noviembre de 2015

El eco de un mundo raro...




     Me hablaron de un mundo donde podías hacer lo que quisieras sin que tus padres te obligaran, "El mundo de los adultos" lo llamaban... pero nadie me dijo que allí corrías con tus propios fallos y decisiones. 
Me hablaron con fascinación de ese mundo donde no había horario de llegada y podías salir a tu antojo cada vez que te diera la gana, pero nadie me dijo que en ese mundo no existía la fantasía que en mi otro mundo reinaba.
En el mundo que me vendieron nadie me contó que los veranos duraban 3 días y los inviernos 2 años y medio.
Me vendieron ese mundo como un nuevo paraíso, pero nadie me advirtió que el demonio vivía en cada rincón.
Todo el mundo quería vivir en ese mundo donde más tarde descubrí que estaba lleno de obligaciones.
Y me volvieron a hablar de aquel mundo donde la lujuria y el desenfreno eran habituales, pero nadie me advirtió que las peleas eran reales.
Me hablaron de ese mundo como la mejor opción, y nadie me contó que en ese mundo los amigos se perdián por unas calles que nunca más volvías a ver y que aparecía tanta gente que ya no sabías a quién creer.
Me pareció un mundo muy raro, sin abrazos, ni juegos y mucho llanto. Y nadie me advirtió que en ese mundo el desencanto no era una opción.
Tanto me hablaron de ese mundo que quise llegar muy pronto y nadie me advirtió que no existía camino de vuelta, que una vez allí quedabas atrapado para siempre. Y cuando llegué no me gustó y no puede volver atrás... Y ahora rebusco en mi memoria esas tardes de merienda, aquellos largos veranos, y algunos juegos y canciones, Aquellos días donde todo se arreglaba con un apretón de manos o un trueque con las chucherías. Ahora ya no veo esa alegría, porque en el eco de este mundo se colaron muchas porquerías envueltas en regalos, lo normal se volvió raro y lo vulgar en moda, y ahora me parece un mundo tan  raro y complicado, que quisiera envolverlo en papel de regalo y olvidarlo para siempre en algún rincón lejano...