jueves, 8 de octubre de 2015

Nuestro caos...

     Somos tan impacientes que creamos nuestro propio caos. Nos pasamos la vida haciéndonos preguntas que no sabemos responder, preguntas que tal vez no tengan respuestas . Y es que esas respuestas casi nunca llegan a tiempo, o al menos nunca llegan cuando se las necesita.  Y esas cuestiones  nos generan otra pregunta, pocas veces la respuesta y hasta incluso el silencio. Pero es parte de nuestro día a día cuestionarnos millones de cosas cuyas respuestas a veces ya sabemos pero ... no queremos ver. Otras nos cuesta aceptar la respuesta y cuando estamos preparados para aceptarlo, la pregunta vuelve a ser otra. Y en ese laberinto de preguntas y  respuestas nos hacemos sabios, incultos, ignorantes, sabedores de todo, somos todo y nada en cada pregunta, en cada respuesta. Y un "no" se convierte en un "sí" y un "sí" en un tal vez. Y cuando estamos predispuestos a contestar, volvemos a cuestionarnos la pregunta. ¿Por qué será tan difícil? Nuestros miedos a veces nos impiden conocer la verdad y elegimos la ignorancia por pura comodidad. Todo era más fácil cuando nuestra mamá nos decía : "Porque sí", "porque lo digo yo" y nos quedábamos tan contentos. Ellas siempre lo sabían todo... pero, la edad que todo lo corrompe se encarga también de cuestionar aquellas sabias palabras.
Ahora, mi mente no puede estar quieta, el dia que lo haga me preocuparé. El día que se me acaben las preguntas sin respuestas será preocupante, porque la adrenalina de la vida se genera en cada una de nuestras preguntas.... Así que mientras... viviremos las respuestas....