miércoles, 15 de enero de 2014

El miedo ...

   
 A veces en esa oscuridad que nos rodea , nos regocijamos ante nuestro propio miedo. La mente poderosa, inventa problemas y situaciones que alimentan ese miedo. No hay luz, ni una sola rendija por la que adivinar un pequeño resquicio de luz que nos abra el camino. Entonces, el miedo se hace grande y se apodera del cuerpo. La respiración se agita, las manos sudorosas y temblorosas solo atinan a abrazar el resto del cuerpo que tiembla sin control. Un sudor frío resbala por la frente y la ansiedad es cada vez más grande. No se oyen ruidos, todos los sentidos están alterados, tan solo nuestra imaginación que inventa sin parar. De pronto, una luz ciega nuestra vista, se abre una puerta que estuvo allí todo el tiempo y  que por miedo a dar un paso en la oscuridad, nos vimos sumergidos en aquel mundo oscuro . Ya está, ya todo pasó. Que ésto nos sirva para la próxima vez, para saber, que no hay luz sin oscuridad. Y así reaccionamos siempre de la misma manera. Ambos sintiendo el mismo miedo, a veces desde distintas posturas. Unas veces somos los que estamos en la oscuridad, otras veces aquellos que aún estando en la luz, tenemos miedo de abrir algunas puertas. ¿ De qué lado estás tu ?