martes, 13 de enero de 2015

La realidad duele...

     Duele tanto la realidad que muy a menudo pensamos en abandonar el camino, los sueños, la esperanza... Y duelen tanto las caídas que aunque evitemos no caer , la verdad es que apenas nos levantamos del suelo. Es una lucha constante , entre seguir y abandonar, luchar ó dejarnos llevar. Y por momentos nos pesa la razón, por momentos flaqueamos sin control. Y una fuerza poderosa nos arrastra hacia un agujero sin fondo, porque es más fácil dejarse llevar que luchar a contracorriente. Pero... será que me gusta correr en contra del viento que no dejo que me lleve la corriente sin más. Me niego a mirar la tierra, cuando el cielo es infinito. Y mientras tenga fuerzas para caminar hacia adelante, las caídas me servirán de impulso. Mientras pueda caminar, me niego a mirar atrás. Y aunque tarde más en llegar a ese lugar.... aunque tarde... lo haré . Y cuando ya no pueda caminar, sabré que lo intenté. No me quedaré con la duda de lo que pudo ser...
Y a veces es mejor soñar, que enfrentar la realidad, y pase lo que pase, no dejes que la realidad apague tus sueños, no dejes que te desvíe de tu meta. Así que, construye tu el camino y recibe de cada piedra la enseñanza que te corresponda, pero no te encariñes con ellas. Utilízalas para construir tu castillo, tu muralla, tu camino. Y cuando sientas que estás perdid@, da un ligero vistazo y mira hacia atrás para recordar desde dónde partiste y hasta dónde has llegado. Y entonces te darás cuenta que tu esfuerzo ha merecido la pena.  Cada un@ de nosotros llevamos un ritmo distinto y cada un@ tenemos distinto sino... Por ello, no sigas el camino de los demás, que cada un@ sabe a  dónde quiere llegar...