jueves, 9 de octubre de 2014

El paquete de galletas...




Hoy os traigo un cuento para pensar, con moraleja incluida, se llama : El paquete de galletas. Seguramente lo habréis oído alguna vez, pero, nunca está de más recordarlo. Debemos aprender a no juzgar a los demás y a controlar la verdad que creemos soberana. Y sobre todo, a ponernos de vez en cuando en el lugar de los demás y no creernos superior a nadie porque la humildad también forma parte de nosotros y nos hace mejor personas. Así que piena bien antes de señalar.....  Espero os guste la historia y sobre todo que os haga pensar, pues es de lo que se trata.

Había una vez una señora que debía viajar en tren.
 

Cuando la señora llegó a la estación, le informaron de que su tren se retrasaría aproximadamente una hora. Un poco fastidiada, se compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua. Buscó un banco en el andén central y se sentó, preparada para la espera.

 

Mientras ojeaba la revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. De pronto, sin decir una sola palabra, estiró la mano, tomó el paquete de galletas, lo abrió y comenzó a comer. La señora se molestó un poco; no quería ser grosera pero tampoco hacer de cuenta que nada había pasado. Así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete, sacó una galleta y se la comió mirando fijamente al joven.

 

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y, mirando a la señora a los ojos y sonriendo, se la llevó a la boca. Ya enojada, ella cogió otra galleta y, con ostensibles señales de fastidio, se la comió mirándolo fijamente.

 

El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora estaba cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, ella se dio cuenta de que sólo quedaba una galleta, y pensó: "No podrá ser tan caradura" mientras miraba alternativamente al joven y al paquete. Con mucha calma el joven alargó la mano, tomó la galleta y la partió en dos. Con un gesto amable, le ofreció la mitad a su compañera de banco.

 

-¡Gracias! -dijo ella tomando con rudeza el trozo de galleta.

 

-De nada -contestó el joven sonriendo, mientras comía su mitad.

 

Entonces el tren anunció su partida. La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Desde la ventanilla, vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: "¡Qué insolente y mal educado! ¡Qué será de nuestro mundo!" De pronto sintió la boca reseca por el disgusto. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó estupefacta cuando encontró allí su paquete de galletas intacto.
Moraleja : 



Cuántas veces nuestros prejuicios y decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a los demás y cometer graves equivocaciones. 
Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos arbitrariamente a las personas y las situaciones, encasillándolas en ideas preconcebidas alejadas de la realidad.
 
Por lo general nos inquietamos por eventos que no son reales y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca van a ocurrir.

4 comentarios:

  1. Hoola Rachel !!

    Me ha encantado este cuento con esta maravillosa moraleja, no lo conocía. Desgraciadamente, diariamente estamos prejuzgando...y es así, muchas veces no nos paramos a pensar cómo será realmente una persona porque...es mucho más fácil juzgar desde la apariencia. ¡Ojalá todo esto cambiase!

    Muchas gracias por compartirlo.

    Ahhh!! Apúntame, que me gusta mucho tu blog y voy a seguirte!

    Un muaaaak de melocotón!!

    Hablando Balleno.

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    1. Muchas gracias !! Me alegro que te haya gustado. Para seguir este blog, solo tienes que añadir tu correo justo a la derecha, donde pone seguidores. Mil gracias de nuevo !! Bsts.

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  2. Desde luego prejuzgar esta muyy mal y te puedo asegurar rachel que según me voy haciendo mayor me gusta cada vez menso encontrarme con gente que prejuzga a los demás a la ligera, de modo que no solo me a gustado mucho como siempre sino que además es mi forma de pensar, es para colgarlo en face o en todo caso compartirlo cosa que me gustaria asi realmente lso jovenes y no tan jovenes aprenderian de este cuento. un beso y como siempre genial. teresa

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    1. Mil gracias Teresa !! Cierto es que todo juzgamos y prejuzgamos alguna vez y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra !! Ójala aprendamos algún día.... Bsts.

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