martes, 9 de julio de 2013

Abanicos de colores...


El abanico, un complemento que no falta cuando llega el verano. Este simple instrumento que ahora lo utilizamos como elemento decorativo, tiene su importancia en la historia puesto que es utilizado desde tiempos remotos. De hecho, hubo una época en la que se utilizaban también para comunicarse. Se dice que fue inventado en China , aunque ya los egipcios lo utilizaban para airearse y espantar insectos. En el Renacimiento, el abanico vivió su época dorada. Incluso el escritor inglés Joseph Addison declaró  : Los hombres tienen las espadas, las mujeres el abanico, y el abanico es, probablemente, un arma igual de eficaz.

He aquí algunas nociones básicas del lenguajes de los abanicos, para los más nostálgicos:

- Abanicarse lentamente, o abrir y cerrar muy despacio el abanico            : Estoy casada y me eres indiferente.

- Abanicarse rápidamente : Te amo intensamente.

- Cerrarlo despacio : Sí.

- Cerrarlo de forma rápida y airada: No.

- Abrir y cerrar el abanico rápidamente : Cuidado, estoy comprometida.

- Dejar caer el abanico : Te pertenezco.

- Abanicarse levantando los cabellos o mover el flequillo con el abanico: Pienso en ti, no te olvido.

- Cubrirse con él del sol : Eres feo, no me gustas.

- Apoyarlo sobre la mejilla derecha : Sí.

- Apoyarlo sobre la mejilla izquierda : No.

- Prestar el abanico al acompañante : Malos presagios.

- Dárselo a su madre: Te despido, se terminó.

- Dar un golpe con el abanico sobre un obejto: Impaciencia.

- Sujetar el abanico abierto con las dos manos : Es mejor que me olvides.

- Cubrirse los ojos con el abanico abierto : Te quiero.

- Cubrirse el rostro con el abanico abierto : Cuidado, nos vigilan.

- Pasarse el abanico por los ojos : Lo siento, vete, por favor.

- Cerrar el abanico tocándose los ojos : ¿ Cuándo te puedo ver ?

- Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios : Puede besarme.

- Apoyar los labios sobre el abanico : Desconfianza.

- Llevarlo en la mano izquierda : Deseo conocerte .

- Moverlo con la mano izquierda : Nos observan.

- Llevarlo o moverlo con la mano derecha : Amo a otro.

- Ponerse en el balcón con el abanico abierto, salir al balcón abanicándose o entrar en el salón abanicándose : Saldré pronto.

- Dejarse el abanico cerrado en el balcón, salir al balcón con el abanico cerrado, o entrar en el salón con el abanico cerrado : No saldré.

- Arrojar el abanico : Te odio, o adiós, se acabó.

- Presentarlo cerrado : ¿ Me quieres ?

- Pasarlo sobre la oreja izquierda : Déjame en paz, no quiero saber nada de ti.

- Pasarlo sobre la oreja derecha : No reveles nuestro secreto.

- Contar tocándolas o abrir cierto número de varillas : La hora para quedar en una cita dependiendo del número de varillas abiertas o tocadas.

Así que, a partir de ahora, estad atentos cuando veáis a alguien con abanico en mano, porque, pueda que os esté mandando un mensaje secreto.